Nací en El Ferrol, en las Rías Altas gallegas, en los años setenta. Provengo de una familia de tradición marinera y desde siempre supe lo que quería ser. Así como otros niños anhelan ser futbolistas, astronautas o detectives, yo siempre tuve claro que quería ser y sería marino, exceptuando alguna breve etapa en la que fantaseaba con ser reportero -acaso por influencia de las historietas de Tintín-.

     Probablemente el entorno habrá sido determinante en mi vocación marinera. Mi abuelo, mi tío, los cuadros de casa, antiguos catalejos y sables colgados en las paredes, ciertas fotografías de mis ascendientes en sus barcos, viejos libros apilados en el desván, lecturas de infancia; historias de marinos viejos que fascinan a niños soñadores. Yo quise ser como ellos y vivir vidas como las suyas. Y lo hice. Un día lié el petate, enrolé y me fui. 

     Llevo una vida dedicada a la Mar. Comencé a navegar a vela a los ocho años y desde mediados de los noventa navego profesionalmente. Firmé mi primer rol como simple marinero de cubierta, fui ascendiendo hasta contramaestre y una década más tarde finalicé mis estudios de Náutica y accedí a la cámara de oficiales, antesala antes de llegar, por fin, al mando. 

     A los dieciocho, en cuanto pude elegir, me hice a la Mar con los hombres. Ingresé en el cuerpo de especialistas de la Armada, que resultó ser una excelente e inmejorable escuela. Pasé cinco años embarcado en fragatas, desvelando los misterios y entresijos del oficio. Tras un lustro al servicio de la Armada colgué la galleta y me pasé a la marina civil.  Navegué desde entonces en pesqueros de altura y litoral, barcos mercantes de diversos tipos, remolcadores y buques offshore durante más de dos décadas; y siempre fui acompañado por libros, inseparables compañeros de viaje. 

     Este sitio web surge del entrelazado de mi vida marinera con una de mis pasiones: Los libros y la literatura. Nací en el seno de una familia lectora, en un hogar con biblioteca (que estaba en un maravilloso y enorme desván); crecí rodeado de libros, fui descubriendo su importancia y cobrando consciencia de su valor y utilidad. Soy lector voraz desde mi temprana niñez, y en mi hogar hace muchos años que no hay televisión; a cambio tengo mi modesta biblioteca. Como consecuencia natural de todo lector ávido acabé escribiendo y desde unos años mantengo este blog en Internet. En el 2016 acepté la benévola invitación de unirme a Zenda y también publico allí algunos de mis escritos. 

     A lo largo de mi vida los libros han sido para mí compañeros, sosiego, consuelo, guía, consejeros y compañía. Les debo mucho; no sé qué habría sido de mí sin ellos, porque a veces he llevado mal rumbo.


 

5 comentarios en “El patrón

  1. Francamente como marino y lector me he emocionado con el comentario sobre el libro
    Las horas de Mangbetú.Lo leo y releo y así vivo de nuevo lo vivido en mi juventud.
    También fui especialista de la Armada y estoy encantado de haber encontrado esta página.

    Te deseo lo mejor compañero.

    Fernando

    Le gusta a 1 persona

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